Un miembro comparte acerca de las publicaciones de Al-Anon
****************************
Este compartir es de un miembro de los Grupos de Familia Al-Anon de PR, su seudónimo es Elizabeth - Distrito Noreste
“Llegué destruida, atormentada, herida, confundida, resentida, humillada, desilusionada, adolorida, descuidada, aturdida, cansada, harta, decepcionada, desenfocada y enojada. Deseaba romper mi relación. Luego de siquiatras y sicólogos, busqué a Al-Anon cuando llegué a este punto. No podía aceptar de plano mi rompimiento sin al menos, entender cómo el alcohol me había arrebatado a mi esposo. Aún bajo mi propio techo.
Poco a poco poniendo en práctica los pasos, los lemas, mi escalerilla del rescate, las tradiciones y el uso del teléfono, siento cómo me voy recuperando. Primero decidí darme la oportunidad de seguir viniendo. Sólo escuché en mis primeras 4 ó 5 reuniones. No podía ni hablar, de tan solo intentarlo lloraba. A veces solía preguntarme a dónde van tantas lágrimas. A esta fecha llevo unos 8 meses y mi ser interior ha vuelto a renacer. Personalmente a la recuperación le llamo: mi rescate.
Este maravilloso programa me brinda las herramientas para comprender que el alcoholismo es una enfermedad, a su vez es de contagio familiar. Con esas herramientas tengo nuevas opciones y formas más adecuadas para manejar las situaciones que vivo con mi amado alcohólico. Al- Anon es una nueva forma de vivir, porque vivir con un alcohólico es demasiado para muchos de nosotros. Ya no me siento tan neurótica o al borde de la locura. Esto no es de un día para el otro. Porque cada día me acuerdo de vivir un día a la vez. Así ejercito mi espíritu confiando en que mi Poder Superior me ayude a conservar mi serenidad.
Al principio se lleva a la cabeza y poco a poco llega al corazón. Ya no busco, necesariamente, que mi amado alcohólico abandone su bebida. Aqui encuentro alivio para mi. Entonces le transmito, con mis mejores actitudes esa paz y ese respeto que he recuperado cuando lo trato. Ahora está en manos de mi Poder Superior, el de mi corazón y lo que convenga. En este programa he conseguido nuevas amistades, gente que me comprende. Obviamente, anhelo que mi amado consiga su sobriedad, pero ya aprendí que eso no me corresponde, aunque me duela. Lo más que puedo hacer por él es pedirle a su Poder Superior que lo cuide y lo proteja; amarlo y respetarlo. Porque el alcoholismo es muy complejo.
Espero proseguir con mi progreso diario y no abandonar mi programa que también me ayuda en otras facetas, como en el trabajo, las relaciones interpersonales, con otros familiares y hasta con esa persona que me tropiece en la calle.”
****************************
Este compartir es de un miembro de los Grupos de Familia Al-Anon de PR, su seudónimo es Alma - Distrito Suroeste
Me case hace varios años con un “bebedor social”. Siendo yo trabajadora de éxito, entendía lo sabía todo, porque me consideraba madre, esposa, amiga, hija, y profesional casi perfecta. Pensaba que su problema de alcoholismo era solo “poca vergüenza” y que podía dejarlo en cualquier momento. Al-Anon llega a mí en un momento de mi vida donde pensaba que el daño era de mi esposo hacia mi y mis hijos solamente. Recuperando en Al-Anon me doy cuenta de la realidad. No soy perfecta, y dentro de la enfermedad de mi esposo éramos dos los enfermos. Me di a la tarea de admitir mis errores también en mi relación de esposa, madre, amiga, hija, y compañera de trabajo. Ser miembro de Al-Anon me dio la oportunidad de acumular una gran cantidad de experiencias saludables y positivas y aunque haya enfrentado muchos desafíos y dificultades a lo largo de los años, mi Poder Superior no me ha decepcionado. Hoy, ya no tengo miedo, puedo depender de ese Poder Superior que me ha ayudado en cualquier situación y que me sostiene de la misma forma cariñosa, protegiéndome, guiándome y amándome todos los días. Mucha serenidad para tod@s!
El programa de Al-anon me ha dado la oportunidad de conocer personas maravillosas que me han enseñado que el alcoholismo es una enfermedad que afecta a la familia y no solamente al que hace uso del alcohol. He aprendido a conocerme a mi misma y a darme la oportunidad de cambiar mi forma de ver la vida. Me han enseñado que se puede vivir Un Día A La Vez, que no importa las situaciones por las que podamos atravesar, si hemos puesto nuestra confianza en un Poder Superior, que para mí es Dios, no tenemos porque temer, pues El se hará cargo de todo pues hemos soltado nuestras riendas y las hemos puesto en sus manos. A todas y cada una de mis compañeras las he llamado “Mis Mariposas Hermosas” pues son para mí la realización de la Primera Tradición, que dice: “Nuestro bienestar común debiera tener la preferencia; el progreso individual del mayor número depende de la unión”. Me siento muy feliz y contenta de ser parte de este maravilloso Programa. Mi recuperación personal depende de todas y cada una de ustedes. Mucha serenidad les conceda el Poder Superior.
****************************
En mi búsqueda de soluciones para enfrentar los efectos de crecer con el alcoholismo, acumulé estantes de libros de psicología, religión y otras disciplinas de autoayuda. En mi niñez sentía que no podía contar con nadie, y rehusaba pedir ayuda a los demás. Prefería buscar una forma solitaria de ayuda en los libros.
Ahora acumulo poco a poco una biblioteca llena de publicaciones de Al-Anon que voy comprando en las reuniones y estudiando una por una. Hasta me he armado de valor para discutir lo que leo con otros miembros y las ideas y opiniones que obtengo de ello han transformado mis dudas en confianza. He atravesado el umbral de mi biblioteca solitaria hacia el mundo humano y acogedor de Al-Anon.
Tomado del libro Hope for Today (SB-27)